
Desde hace aproximadamente unos 6 años haciendo un proyecto de la universidad, he pensado en la pornografía como un elemento serio inexplotable del que podría haber sacado elementos y características irreverentes que formaran un concepto en la estética mas allá de lo obsceno, para demostrar por medio del mismo, la riqueza de la imagen y del texto sugerente.
He encontrado de nuevo en mi camino, textos de un maestro que hizo mella en mi, sus lecturas en clase, independientemente de la evocadora imagen de él mismo, me atrapaban a pensar y a reflexionar mil y una teorías sobre el no lugar, la estética y la transgresión del espacio; con lecturas de Kant, de Barthes y de Koons...
Lo sé, pero lo reafirmo ahora para mi, la pornografía para algunos que vemos el mundo de manera diferente o simplemente digamos desde una perspectiva distinta, no exclusiva o mejor que los demás, solo diferente; va más allá de vaginas, senos y penes. Sexo no son cuatro letras banales, aunque también es disfrutable cuando lo ves así pero eso es en el plano carnal, en fin...
Teóricos, pintores, pesadores que reflexionan frente al ordenador, vemos la simulación de un acto, la pornoimagología como lo llama Fabian Gatto, como espacio de representación de un discurso para seducir, entendiendo como seducción el hecho de encantar, atrapar u obtener la atención de la mente del espectador y no en el sentido erótico.
Mas reflexiones ante estas lecturas que he vuelto a encontrar...
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