Vivo donde el tiempo pasa lento
pero se escapa a pasos agigantados,
donde los amigos son lejanos
y el silencio es el mejor compañero.
Me muevo en un mundo de ilusión
que mata la esperanza y a la vez
construye sueños.
Espero las tardes y los fines de semana
sentada frente al rey de la inocuidad,
añoro mi niñez y los días de escuela,
añoro el futuro cierto,
rechazo el presente inseguro,
pido lo imposible y recibo lo posible.
Escucho y veo lo que siempre quice ver del otro lado de la ventana
pero...
... siempre hay un pero